Rey 1

Rey, la protagonista de la nueva trilogía de Star Wars, es un personaje rodeado de grandes incógnitas. Una de las mayores es su ascendencia. ¿Quiénes son sus padres? ¿Han Solo y Leia? ¿Luke Skywalker? ¿Obi Wan Kenobi? ¿Donald Trump?

He desarrollado una teoría, creo que bastante posible, sobre quién es el verdadero padre de Rey. No me baso en informaciones oficiales, así que técnicamente lo que voy a decir no es spoiler. Pero puede ser un spoiler indirecto, porque es muy, muy posible que dé en el clavo. Leed bajo vuestra propia responsabilidad.

Vamos allá. Respondamos a la pregunta. ¿Quién es el padre de Rey? ATENCIÓN ÚLTIMO AVISO DE SPOILER NO LEAS MÁS ALLÁ DE ESTA ADVERTENCIA QUE ACABA AQUÍ. EN EL PUNTO. ESTE PUNTO. PUNTO.

VALE, el padre de Rey es... Este señor de Murcia.

Rey 2

¿A que no habíais caído? Y, si lo piensas, es evidente. ¿Qué sabemos de Rey? Primero, que su familia la abandonó. Esto es algo tremendamente normal en Murcia, abandonar a los hijos que consideran demasiado guapos. Es un pueblo al que le asusta la belleza, la consideran brujería.

Segundo, sabemos que la abandonan en el planeta Jakku. Un entorno totalmente desértico y hostil. ¡Exactamente igual que Murcia! Esta es una foto de Murcia en la actualidad:

Rey 3

Que deban abandonar a su hija por superstición no significa que no la quieran. Así que deciden dejarla en un entorno conocido, familiar, donde ella pueda adaptarse y sobrevivir sin problemas.

Vale, Rey es de Murcia. ¿Pero qué la une al señor de la foto? Pensemos. ¿Qué más sabemos de Rey? Que es muy buena con las máquinas. Tiene un don innato para repararlas y manejarlas. Exactamente igual que el señor de Murcia de antes, porque fijaos en la ropa que lleva y dónde está: es mecánico y tiene un taller. NADA MÁS QUE DECIR, SEÑORÍA.

Rey 4

Y como última prueba para demostrar mi teoría, recordad la frase más famosa que dice Rey en la película: “UEARRRGHH AUUURRRRGH RRUUUUHHH”. La dice no menos de cinco veces a lo largo del metraje, y es una frase que no puede sonar más murciana, ¿verdad?

Repito, esto es sólo una teoría. Pero claro, es tremendamente posible que haya acertado de pleno. Incluso me doy miedo a mí mismo. ¿De dónde me viene este poder? ¿Acaso seré... un dios? Es altamente probable, me temo.

Cambio de cole, tía

El pasado curso tuve serias dificultades con ciertas asignaturas. Lo hablé con mis padres y ellos, a su vez, lo hablaron también con mi tutor. Convinieron que no me había podido adaptar al modelo pedagógico de mi cole, el Saint Tropez Bailón School, por lo que urgía un cambio de colegio.

Mi padre extendió un cheque para pagar la ampliación del polideportivo del Saint Tropez Bailón School y, acto seguido, el criterio pedagógico de mi cole cambió y aprobé todas las asignaturas con nota. Estaba claro que eso era lo que necesitaba: el mismo colegio, pero cambiado. Con más polideportivo. El deporte siempre ha sido esencial para la educación de la gente distinguida.

Mi tutor dice que es posible que para cuando yo acabe el Bachillerato el Saint Tropez Bailón School ya tenga caballerizas, delfinario y helipuerto. ¡Chachi!

#estudios #educación #niños #futuro #talonarios

Querida Evelyn:

Soy aficionada a la botánica, y antaño pasaba muchas horas en mi terracita mirando a la calle Poeta Lampújar, en Cerdanyola, cuidando de mi jardín. Pero últimamente noto que me hago mayor y me fallan las energías, y me sabe doblemente mal por mis plantas, que siguen tan necesitadas de ayuda como el primer día. Ellas no son como un hijo al que, a los 25 años de tenerlo echando raíces en casa, empieza a no saberte mal dejarle las maletas en la calle y cambiar la cerradura. Las plantas, en virtud de su distinto ciclo vital, se mantienen siempre jóvenes e inválidas, necesitadas de mi ayuda para combatir los rigores del invierno, la crudeza del verano y los ataques rastreros del jodío pulgón. Y tampoco voy a echarlas de casa, porque al menos ellas nunca me han decepcionado pidiéndome pasta para un curso de teatro de improvisación, pero ¿cómo puedo enseñarlas a defenderse sin mi atención constante, Evelyn? ¿Qué será de ellas cuando yo falte?

Atentamente, Tauro Cotiledónea

Querida Tauro Cotiledónea:

Comprendo perfectamente tu tristeza, pero creo que la solución a tu problema no es tanto un aerosol contra el pulgón o un fertilizante milagroso como una pequeña dosis de psicología. Tienes que comprender, Tauro, que tus plantas, igual que tu hijo, han de destetarse tarde o temprano y vivir su vida. No es su ciclo vital lo que las mantiene jóvenes e inválidas; eres tú. Relájate, siéntate en tu terraza, y limítate a verles crecer. Sí, los geranios se marchitarán y desecarán como el malo de Indiana Jones y la Última Cruzada a los dos minutos de olvidar regarlas, pero no cedas a su chantaje emocional. Verás que donde las más débiles sucumben, las fuertes prosperan. Y esas pocas triunfadoras, bastándose con la lluvia ocasional y liquidando al pulgón con sus tallos venenosos, llegarán a la pubertad y a la madurez, se harán polinizar ante tus mismos ojos y se expandirán a otras macetas, treparán por el antepecho y conquistarán los balcones vecinos y tu salón comedor. Y cuando tú faltes, ellas serán el Jumanji cuyos tallos se enroscarán a tu cuerpo sin vida, asombrando a los bomberos y las cámaras de Cuatro que vengan a encontrar tu cadáver. Ten fe en tus criaturas, Tauro, y déjalas crecer; te harán sentir orgullosa.

Atentamente, Evelyn