Guerras
Ojeando viejos ejemplares del jueves, he recordado la que montasteis con la guerra de Iraq (portadas dedicadas al tema, pegatinas chapas...), y, qué coño, me he sentido orgulloso de ser lector de esta revista.
Pero mi orgullo se ha disminuido al darme cuenta de repente (a veces me pasan cosas de estas) de que, excepto algunas colaboraciones puntuales (Azagra y compañía), no habéis dicho nada respecto a la guerra de Afganistan. Una guerra (no le llamemos misión de paz) que se parece demasiado a la guerra en la que participo el bigotitos musculado. Ambas se basan en mentiras (la propiedad de armas de destrucción masiva y el intento de instaurar una democracia, respectivamente), y en ambas se han vulnerado derechos humanos.
Demostrad el tipo de revista que sois y tocad los cojones al gobierno, pedid que respeten los derechos humanos; haced pegatinas, chapas… lo necesario para mandar el mensaje de que esta guerra es absurda. Ya es hora que el pueblo, el gobierno, los mandamases y mi tía la del pueblo se den cuenta de que el mensaje de paz no se puede enviar escrito en una bala. NOALAGUERRADEAFGANISTÁNCOÑOYA.