Manda güevos

iDar es Salaam.— Cuando el índice sube, la tierra da buen sorgo y los hombres cantan y bailan en torno al fuego. Cuando baja, toca sacrificarle una cabra o un ingeniero de minas blanco de los que suelen extraviarse por la región. Así es el día a día de los nagogo, un desconocido pueblo del África oriental que desde hace años adora —y quizá afecta— al índice promedio industrial más influyente de la bolsa.

En una choza de barro y estiércol, los nagogo guardan la imagen de su peculiar deidad: una Blackberry que los ancianos vieron defecar a un hipopótamo, y que conectó a este pueblo seminómada con el bullicioso parqué de Wall Street. Pronto interpretaron que el pulso de aquel ente insondable podía traerles lluvias y buenas cosechas o sequías y cólera. Era vital tenerlo contento.

Mientras, en el mundo civilizado permanece la pregunta: ¿pueden los ritos de una tribu primitiva decidir las tendencias del mercado de valores? Para William Kaufberg, analista bursátil con 50 años de experiencia, «la idea es sencillamente ridícula. Pero tampoco se me ocurre otra explicación más lógica, así que igual sí.»

Mod12

Feng shui abandona un piso de solteros

Denuncia mobbing por parte de los demás inquilinos

Feng shui abandona un piso de solteros

Cerdanyola del Vallès.— «Sé cuándo no soy bienvenido. Si no me quieren, me voy», declaró mientras abandonaba su domicilio en la calle Poeta Cepeda el apenado feng shui, de nombre Marcelo. (Sí, la historia es un feng shui que habla; no os pongáis a buscarle huecos.)

«Modestamente, creo que hago lo posible por acomodarme a cualquier sitio », afirma este concepto abstracto de la filosofía oriental apropiado por interioristas y profesores de yoga. «Quien me conozca sabe que no necesito grandes espacios diáfanos ni cuencos con piedras: dame algo de luz diurna, una plantita y un par de esquinas redondeadas, y fluyo que da gusto verme. Pero una torre de cajas de Pizza Hut haciendo de mesilla del café, que Confucio me perdone, es una cerdada. » De natural dialogante, Marcelo intentó hablar con los inquilinos en varias ocasiones, pero «con gente cuya idea de “hacer limpieza” consiste en tirar de la cadena, no hay tutía».

Sus excompañeros de piso, preguntados por MG, se mostraron sorprendidos por la deserción de Marcelo, pero argumentan que «si tan empeñado estaba en traer armonía a la casa, haber lavado los platos algún día, el bicho raro».

Monstruo moderadamente gigantesco destruye maqueta ferroviaria

Tokyo.— Las consecuencias del incidente nuclear en Fukushima siguen sucediéndose, pero siempre dentro de las conservadoras predicciones de los científicos, que apuntaron la posibilidad de mutaciones “tolerables” debidas a la radiación, pero con efectos sólo “medianamente catastróficos”. Así se confirmó cuando un kaiju de tamaño moderado apareció la mañana del domingo en el barrio Tomokaji de Tokio, donde sembró un mesurado pánico pisoteando varios jardines, pegando a niños de cinco años y destruyendo la maqueta de trenes de Hattori Yamakazu, que se mostró razonablemente desesperado.