Manda güevos


Seis horas de espera para una sonda rectal

La sanidad alienígena, cada vez peor

Seis horas de espera para una sonda rectal

Chappaquiddick, MT.— «El proceso de abducción en sí sigue siendo rápido; ahí, ninguna queja», cuenta Michael K. Philipigan, asiduo de los experimentos extraterrestres desde los 27 años. «Rayo de tracción, derroche de luz blanca, todo como una seda. Pero ahora en vez de los simpáticos hombrecillos grises con sus instrumentos de cibertortura te encuentras sólo una mujercilla gris que te da unos formularios y un boli y hala, ya te llamarán.»

No es el único en quejarse: en los grupos de terapia para abducidos recurrentes, el discurso ha pasado de “me robaron mis óvulos y me taladraron los dientes” a “¡hay que ver cómo está el servicio!” Amelia J. Vilanowicz, de Wisconsin, asegura que en su última abducción estuvo seis horas compartiendo sala de espera con otros tres paletos y dos vacas. «Para una sonda rectal, que antes te lo hacían en una noche, al final llegué tarde al curro.»

Los alienígenas, en declaraciones a MG, atribuyen estos problemas a los recortes en I+D de su civilización. «Venimos a hacer prácticas a la Tierra, pero luego hemos de buscarnos la vida en Andrómeda, porque en esta galaxia no hay futuro.» Un drama.

Zaragoza.— Poco se pensaba Don Acisclo, aquel 3 de octubre de 1952, que el plato de lentejas con tocino que le sirvieron para comer le iba a acompañar toda su vida. «Me cayó mal desde el primer segundo», recuerda este antiguo ingeniero de Telefónica cuya madre, fiel a lo aprendido en la Escuela de Madres, le amenazó con aquella frase lapidaria: «Si no te las tomas para comer, te las tomarás para cenar. Y si no, ¡mañana para desayunar!».

Pero el pequeño Acisclete vio el farol, su madre no bajó del burro, y así empezó un duelo de voluntades que ha durado décadas. «En todas las comidas, incluso para Navidad, salían a la mesa las putas lentejas. El día que volví de la mili en Ceuta y me senté a cenar, ¡zas!, ahí estaban, con la puntilla pasivo-agresiva de mi madre: «Esas lentejas acabarán perdiendo el hierro».

Desde que se casó, Don Acisclo ya sólo veía las lentejas los domingos, pero su madre -«que en paz descanse, la muy cazurra»- le dejó las lentejas en herencia. Hoy decoran una estantería de su sala de estar. «A veces, confieso que las miro casi con hambre... ¡Pero es que ya son como de la familia!»

Efemérides de la humanidad

Charlie Sheen visita el entrenamiento de ‘La Roja’ para animar a De Gea

El controvertido actor quiso apoyar al portero de la selección antes de su debut

Charlie Sheen visita el entrenamiento de ‘La Roja’ para animar a De Gea

Iglesias con mirada desafiante ante los resultados electorales

A las pocas horas de que dispute su primer partido en la Eurocopa, la selección española ha recibido la visita de un invitado muy especial. El actor Charlie Sheen, famoso por sus fiestas bacanales con prostitutas y admirado por ello por abundantes sectores de la opinión pública, visitó el entrenamiento de ‘La roja’ para animar a David De Gea.

El portero de la selección se encuentra en el punto de mira mediático, pues se le acusa de estar involucrado en un presunto delito de abusos sexuales a una actriz porno. Sheen ha visitado las instalaciones en las que se entrena el equipo para ofrecer unos consejos a De Gea: “Lo primero que le he dicho es que, en este tipo de casos, lo más importante son las pruebas. Y obviamente me refiero a las pruebas del VIH. Le he recomendado que acuda cuanto antes al médico a hacerse unos análisis”.

El actor neoyorquino también ha aprovechado su conversación con De Gea para tranquilizarlo de cara al partido de esta tarde: “Le he comentado que lo que tiene que hacer es concentrarse en su curro y estar calmado. Yo sé mucho de este tema y no hay por qué alarmarse. De entrada, le he dicho que es muy complicado que puedan demostrar que él estuvo allí, ya las pruebas de adn no tienen ningún tipo de validez en los bukkakes. Son como un batido de macedonia, ¿me explico?”

Por último, Sheen no ha querido desaprovechar la oportunidad de realizar un pronóstico para el partido: “Ganarán los españoles de paliza. Nadie toca el balón con los pies con tanta clase como esos jodidos mariachis”.