Manda güevos


Animalistas irrumpen en pantalla de Street Fighter a grito de "¡Libertad para los Bisones!"

"¿Que los bichos que se liberan se escriben con V? ¡La naturaleza no entiende de ortografía, asesino!", comenta un activista.

Animalistas irrumpen en pantalla de Street Fighter a grito de "¡Libertad para los Bisones!"

Templo perdido, Tailandia.— Todo parecía preparado para un combate rutinario. Los sprites de los monjes repetían su mantra infinito y la campana tañía en 16 bits. Nada hacía imaginar que aquel Bison contra Zangief (sí, existe gente que juega con Zangief) terminaría de forma tan inusual. En cuanto la voz en off exclamó "Fight" cientos de activistas entraron en escena, tomando a Mr. Bison y sacándolo de la pantalla. "Los Bisones deben vivir en libertad"—se excusan—“si no, se muestran deprimidos, desorientados y con tendencia a rodar películas de la saga. Y nadie desea que eso suceda otra vez".

iDar es Salaam.— Cuando el índice sube, la tierra da buen sorgo y los hombres cantan y bailan en torno al fuego. Cuando baja, toca sacrificarle una cabra o un ingeniero de minas blanco de los que suelen extraviarse por la región. Así es el día a día de los nagogo, un desconocido pueblo del África oriental que desde hace años adora —y quizá afecta— al índice promedio industrial más influyente de la bolsa.

En una choza de barro y estiércol, los nagogo guardan la imagen de su peculiar deidad: una Blackberry que los ancianos vieron defecar a un hipopótamo, y que conectó a este pueblo seminómada con el bullicioso parqué de Wall Street. Pronto interpretaron que el pulso de aquel ente insondable podía traerles lluvias y buenas cosechas o sequías y cólera. Era vital tenerlo contento.

Mientras, en el mundo civilizado permanece la pregunta: ¿pueden los ritos de una tribu primitiva decidir las tendencias del mercado de valores? Para William Kaufberg, analista bursátil con 50 años de experiencia, «la idea es sencillamente ridícula. Pero tampoco se me ocurre otra explicación más lógica, así que igual sí.»

Mod12

Feng shui abandona un piso de solteros

Denuncia mobbing por parte de los demás inquilinos

Feng shui abandona un piso de solteros

Cerdanyola del Vallès.— «Sé cuándo no soy bienvenido. Si no me quieren, me voy», declaró mientras abandonaba su domicilio en la calle Poeta Cepeda el apenado feng shui, de nombre Marcelo. (Sí, la historia es un feng shui que habla; no os pongáis a buscarle huecos.)

«Modestamente, creo que hago lo posible por acomodarme a cualquier sitio », afirma este concepto abstracto de la filosofía oriental apropiado por interioristas y profesores de yoga. «Quien me conozca sabe que no necesito grandes espacios diáfanos ni cuencos con piedras: dame algo de luz diurna, una plantita y un par de esquinas redondeadas, y fluyo que da gusto verme. Pero una torre de cajas de Pizza Hut haciendo de mesilla del café, que Confucio me perdone, es una cerdada. » De natural dialogante, Marcelo intentó hablar con los inquilinos en varias ocasiones, pero «con gente cuya idea de “hacer limpieza” consiste en tirar de la cadena, no hay tutía».

Sus excompañeros de piso, preguntados por MG, se mostraron sorprendidos por la deserción de Marcelo, pero argumentan que «si tan empeñado estaba en traer armonía a la casa, haber lavado los platos algún día, el bicho raro».