Manda güevos

Madrid.— «No lo decimos nosotros; lo dicen la NASA y la Agencia Espacial Europea», proclamó Sáenz de Santamaría antes de ceder la palabra a representantes de ambas instituciones: una estudiante de ingeniería en prácticas y un chimpancé de laboratorio, ambos en patente estado de embriaguez y vestidos con camisetas de «I love Costa del Sol».

En la línea de profecías sobre desolación y ninguneo diplomático que esperan a una Cataluña independiente, la NASA asegura que a la salida de la UE, el euro, la OTAN y la Paz de Westfalia se sumaría «la expulsión inmediata del Sistema Solar», según leyó la estudiante de un texto escrito fonéticamente. «Cataluña no era independiente cuando nos constituimos en sistema planetario y no vale cambiar las reglas a media partida», añadió segundos antes de vomitar seis litros de sangría.

Según el chimpancé, «Cataluña no sólo tendría que reiniciar el proceso de ingreso, reformándose por acreción a partir de una nebulosa estelar, sino que debería ponerse a la cola de los candidatos, como el cometa Sedna y la nube de Oort. Hala, ya lo he dicho; denme mi dinero », declaró, tirando graciosamente de la falda de la vicepresidenta.

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Andalucía prepara a Cataluña unos ‘tuppers’ para cuando se independice

Granada.— Es con melancolía que asumen que la secesión es inevitable, pero la asociación cultural granadina AAC (Ateneo Ala Consecuensia) no desea una separación amarga. Agridulce, a lo sumo.

«Si os tenéis que ir, irse. Pero llevarse estos 120 litros de puchero y este salmorejo que ha hecho la tiita Córdoba, ¡que no os vais a alimentar de pantumaca toda la vida!», reza la carta abierta que leyó el emocionado presidente de la AAC, Eugenio Rabubilla, y que acompañó el envío de dos contenedores industriales repletos de jamones, aceite de oliva y cientos y cientos de tuppers preparados con amor en otros tantos hogares andaluces que ven la inminente ruptura de España como algo triste, pero necesario: «Tarde o temprano hay que abandonar el nido, diga lo que diga Madrid. No le hagáis caso; ya sabéis cómo es».

Entidades culturales catalanas acudieron en expedición a Málaga para agradecer en persona tan enternecedor gesto. «Siempre nos tendréis aquí para resintonizaros la TDT y cambiar la hora de los ordenadores que tenéis en vuestras escuelas pagados con nuestros impuestos », dijeron entre lágrimas antes de fundirse en un conmovedor abrazo.


Una puta gigante visita el congreso en la jornada de padres e hijos

Toda la bancada popular la saludó al grito de "¡Mamá, has venido!"

Una puta gigante visita el congreso en la jornada de padres e hijos

Madrid.— Los Geos y el Ejército de Tierra estaban ya cortando la Carrera de San Jerónimo y sacando la artillería pesada cuando se supo que la señora de 1.700 kilos y seis metros de alto, sin contar tacones, que cual Godzilla maquillado por Daredevil había invadido el centro de Madrid, era la famosa Gran Puta de la que descienden todos los defensores de la ley mordaza.

La bien llamada Señora Popular —apréciese el double entendre—, también referida como Blubba Chthoghua en el Necronomicón, abandonó su guarida en una caverna bajo la Casa de Campo expresamente para acudir a la jornada de padres e hijos en el Palacio de las Cortes, y felicitó a sus vástagos por el trabajo hecho esta legislatura, si bien les pidió «un poco de mesura aprobando leyes fachas en solitario, porque a veces me violento hasta yo».

Varias asociaciones de trabajadores del sexo protestaron por la presencia de esta ofensiva metáfora en las calles de Madrid; a ellos les pedimos disculpas. También a Alberto Ruiz Gallardón: sabemos que no te mencionó, pero seguro que mamá aún te quiere.