Su amigo invisible resulta ser... ¡él mismo!

Cada año, su regalo era peor... ¡Pero la sorpresa fue descubrir que se los hacía él mismo!

14 julio 2016
Amigo invisible 14 de julio de 2016 10:03

Murcia.— En un giro argumental tipo Club de la lucha (alerta de spoiler retroactiva: acabamos de arruinaros El club de la lucha), Alfonso Pangibre descubrió horrorizado que el compañero de trabajo que cada Navidad le hacía esos regalos de mierda no existía más que en su psique enferma.

“Ahora que lo pienso, tiene sentido, porque soy autónomo”, ha declarado.

Según el psicólogo y pirómano ocasional Francisco Javier Villegas, Alfonso, dibujante de cómics frustrado que trabaja de diseñador freelance, desarrolló una personalidad alternativa malota que, a través de regalos hirientemente mediocres, le reprochaba su falta de ambición.

“Es una patología común entre autónomos, propiciada a partes iguales por la soledad y la frustración.”

Para Alfonso, que necesitó rastrearse a sí mismo hasta un bazar chino para verse en los vídeos de seguridad y descubrir el pastel, “lo peor era que yo, a mi vez, me dejaba una pasta en regalos dignos que, ahora que lo pienso, no sé dónde iban a parar”. Normal, porque estas historias suelen tener muchos agujeros, como aquella otra peli de Robert de Niro y Dakota Fanning (alerta de spoiler, etcétera, etcétera.)