Asistentes a la manifestación de Mossos d'Esquadra terminan pegándose entre ellos

Escuin

18 enero 2017
policia 17 de enero de 2017 22:31

La marcha policial convocada por varias plataformas de agentes de seguridad ha reunido a más de mil (1.500 según la Guardia Urbana que, hoy sí, les ha dado por contar bien) policías en defensa de su trabajo. Pero lo que empezó como una manifestación rutinaria ha terminado en un baño de sangre, porrazos y golpes.

“Ha sido todo muy confuso”–declara un agente/manifestante–“estábamos en una manifestación, pero no podíamos dar palos. Supongo que fue demasiado para las neuronas de más de un antidisturbio. Yo no recuerdo sentirme tan confundido desde el psicotécnico para ingresar en el cuerpo”.

Según testigos oculares, transcurridos 20 minutos, una primera línea de policías giró en redondo y decidió cortar el paso al resto de compañeros que, a su vez, amenazaron con disparar pelotas de goma. En resumen: un Cristo, botes de humo, porrazos y gritos de “que soy compañero, coño” por doquier.


El resto de la marcha transcurrió con normalidad. La normalidad de un país en que una manifestación lícita de policías termina convertida en un desfile cargado de bragas tapando las caras, féretros, brazaletes colocados en los brazos y memes con un tufo facha que tumba en las redes sociales. Todo rebosante de una estética muy democrática y tal.