Blanco racista se hunde al descubrir que comparte el 99,9% de su ADN con cualquier árabe

"Verás cuando se lo cuente a mis colegas de Hogar Social. Se quedarán echos polvo", asegura

Modgi

22 agosto 2017
racista llorando

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El mundo del varón caucásico de profundas convicciones racistas conocido como Tomás Blanco se ha derrumbado esta mañana tras descubrir que, en contra de lo que había imaginado durante toda su vida, comparte un 99,9% de su código genético con cualquier otro ser humano, incluidos los de ascendencia árabe. 

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Una vez secadas las lágrimas y recuperado el aliento, el varón caucásico racista ha publicado su descubrimiento en las redes sociales. "¡Eso es mentira! ¡La cencia se etiboca!", ha exclamado un señor que se define en twitter como "padre, español, liberal y fan de Arturo Pérez-Reverte" tras conocer la noticia.

racista triste

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Este revolucionario descubrimiento científico ha dejado tocados a numerosos varones blancos de profundas convicciones racistas. "Hoy no voy a comerme los krispis, madre. Ha sucedido algo. Necesito pensar", afirmaba un supremacista blanco de treinta y dos años sin estudios que vive con su madre, mientras una lágrima se perdía en el contendido del bol de cereales de chocolate. 

Racista melanco

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La noticia de que todos los seres humanos, sea cual sea nuestro color de piel o religión, somos cuasi idénticos porque compartimos un 99,9% de nuestro código genético, ha corrido como la pólvora en el grupo de whatsapp de varones blancos racistas. A lo largo de todo el país se han podido contemplar estampas de hombres blancos racistas sentados frente al mar, derrumbados y pensativos, presos de una profunda melanco. "El mundo tal y como lo concebía ha desaparecido", afirmaban muchos de ellos.

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El suceso ha alcanzado su clímax cuando la noticia ha llegado a oídos de los miembros del grupo neonazi Hogar Social Madrid. Sus integrantes, completamente rotos por dentro, han llenado tazas y tazas de lágrimas de neonazi. El Ayuntamiento de Madrid ha recolectado estas tazas y han sido entregadas a inmigrantes sin recursos para que pudieran gozar de una bebida calentita. "Estamos en verano y la bebida está caliente, pero te juro que sabe a gloria", afirmaba Abdul, uno de los vecinos.

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