El impuesto a las bebidas azucaradas es solo el principio.

Cataluña cobrará peajes más caros a los conductores gordos

Escuin

3 mayo 2017
moto 02 de mayo de 2017 22:04

La entrada en vigor, este pasado lunes, del impuesto disuasorio sobre las bebidas azucaradas es solo la punta del iceberg del plan del gobierno catalán para terminar con la lacra de la obesidad entre los más jóvenes.

En breve se prevé la creación de un impuesto sobre la bollería industrial, aunque no se descartan otras actuaciones sobre los peajes, las tallas grandes y los juegos de rol.

Según un estudio encargado por la Generalitat, los gordos producen un mayor desgaste del asfalto, provocan un aumento en las emisiones y el consumo de sus vehículos, y terminan las existencias de galletas y cacahuetes fritos con miel en las estaciones de servicio, condenando al resto de conductores a alimentarse de sándwich club de lechuga pocha. Toda una injusticia que será compensada mediante el futuro baremo de peajes proporcional a la circunferencia abdominal del conductor.

A nivel local, el ayuntamiento de Barcelona piensa multar a los gordos que suban las Ramblas sin camiseta por “afear el paisaje urbano”, así como impulsar la creación de, todavía más, locales veganos que ahuyenten a los gordopilos del saturado centro de la ciudad.

Desde el gremio de hosteleros se pide prudencia a la administración: “Una huelga de gordos podría terminar con el 70% de los vendedores de pizza y kebabs. Por no hablar de otros sectores como los videojuegos online o las webcams eróticas.”