Los consejos más fresquitos para sobrellevar la cola del paro este septiembre

Recibir la prestación de desempleo: malas caras, colas y tristeza. ¡Uf, qué pereza! Por suerte, El Jueves te ayuda a convertir este gris trámite burocrático en una pequeña aventura

2 septiembre 2016
Cola paro 02 de septiembre de 2016 11:13

1. Consulte cual es la oficina de empleo que le corresponde según su domicilio y escoja un medio de transporte económico para llegar hasta ella. Como la cola de parados es posible que llegue hasta la puerta de su casa, recomendamos recorrer esos pocos metros a pie para ahorrar.


2. Los ciudadanos españoles que forman la susodicha cola del paro responden al nombre de "desempleados". Sí, exactamente como usted. Aunque parezcan amigables, su única misión en la economía de mercado es robarle su trabajo y su dinero. Nuestra recomendación es que proceda a acuchillarlos uno a uno.


3. Ya ha llegado usted a la puerta de la oficina de empleo. Antes de entrar, arrodíllese y rece unos minutos en honor a Don Francisco Franco, que inventó no tan solo el paro, si no también las vacaciones pagadas, los domingos festivos, la tarta Comtessa e incluso el mismo concepto de trabajo. Antes de su democrático gobierno, los españoles no trabajaban: sencillamente se mataban los unos a los otros para alimentarse de cadáveres.


4. Coja un número y espere su turno. Es probable que tarden más de una hora en atenderle. Culpe de esta demora a Pedro Sánchez y maldígalo en voz alta, lo cual aumentará las posibilidades de ser atendido con mayor rapidez.


5. En caso de no saber contar y, por lo tanto, ser incapaz de determinar cuál es su turno, proceda a salir del local, sentarse en el suelo con la espalda apoyada en la pared, levantar la palma de la mano derecha hacia arriba y recordar que debería haber hecho caso a sus padres cuando le advirtieron de que no era buena idea estudiar una carrera de letras.


6. Si, efectivamente, usted sabe contar, diríjase a la mesa que le corresponde cuando llegue su turno. Delante de usted encontrará un ser gris y sin alma conocido por el nombre de "empleado de la oficina de empleo". Acuchíllele y ocupe su puesto. No se preocupe por las consecuencias legales. España es muy comprensiva con el pequeño emprendedor y las iniciativas laborales privadas.


7. ¡Enhorabuena! ¡Ya dispone usted de un trabajo! Ahora espere detrás de la mesa pacientemente hasta que otro solicitante de la prestación por desempleo acabe con su vida y usurpe su lugar.