Crítico musical cuarentón intenta aferrarse desesperadamente a la cultura juvenil

"¡Me gusta el trap! ¡Todavía soy joven!", grita en un concierto ante el estupor del público adolescente

Modgi

7 febrero 2017
nando cruz 05 de febrero de 2017 20:38

Consciente de que su profesión exige surfear de manera constante la siempre voluble ola del molar, y de que el tiempo no pasa en balde para nadie, el crítico musical y reconocida figura del entorno indie nacional, Miki Aspas, ha sufrido un ataque repentino de interés por la música juvenil tras acudir a un concierto de trap.

“¡Menudo desfase! ¡Es la mejor noche de mi vida!” bramaba el crítico cuarentón fuera de sí, arrancándose la camisa de cuadros en el centro de la pista mientras daba caladas a un porro apagado.

El inesperado giro ideológico y profesional del crítico musical ha cogido por sorpresa a su entorno, puesto que, hasta hace poco, se trataba del típico señor con gafas que va al Primavera Sound con pose de intelectual y que en la foto de perfil de sus artículos aparece con una estantería muy tocha repleta de libros y discos de vinilo a su espalda.

Por algún motivo relacionado con los problemas psicológicos derivados de la edad adulta, los críticos han comenzado a acudir a conciertos de trap y a fiestas alternativas en locales sociales de barrio que antes ninguneaban.

Un desafortunado incidente obligó al personal de seguridad de la sala a desalojar al crítico musical. Con la camisa rota y visiblemente borracho, el individuo se acercaba a los jóvenes que vestían con chaqueta de aviador y, agarrándoles de la manga, les espetaba: “en mi época las bombers eran de skinhead, de pelao. ¿Sabes qué es un pelao? Yo sí. Y si te la ponías al revés, con el forro naranja hacia afuera, significaba que ibas de puesto. Que buscabas bulla. ¡BUM! ¿Cómo te quedas? ¿Somos coleguis?”