Felipe VI termina su visita a Barcelona en la Rambla pidiendo que alguien le bese la mano

El Monarca al final sólo consigue un cigarro y 32 céntimos de euro

Marc Oliva

26 febrero 2018
mendigo borbón 26 de febrero de 2018 3:02

Tras el desplante de las instituciones catalanas al Rey durante el besamanos y el recibimiento del pueblo catalán a golpe de cacerolas, himnos republicanos y cánticos antimonárquicos; Felipe VI pasa varias horas en la Rambla intentando recuperar el cariño de los catalanes y su propia autoestima.

El Jefe del Estado ha montado su tenderete con cartones, fotos de las infantas y un brick de vino barato para apenar a los catalanes.

Después de varias horas de mendigar cariño, el Monarca ha optado por la tradición familiar de buscar el afecto de las prostitutas, pero el colectivo también le ha rechazado por las deudas acumuladas por su padre.

Felipe VI también ha escrito un cartel en el que se podía leer: ”Es triste pedir, pero más triste es robar o acumular una fortuna de más de 1.800 millones o aceptar que todos los españoles te paguen la vida. Sólo quiero un poquito de pleitesía y un besito en la mano”.

Tras el nuevo desplante general recibido por el Monarca no le ha quedado más remedio que unirse a un grupo de turistas británicos borrachos, que no han tenido problema en besarle las manos, los pies o lo que surgiera.