Flashmob en plena calle se salda con 14 muertos por vergüenza ajena

A diferencia de lo sucedido en Platja d'Aro, la performance terminó con estampidas y víctimas cuyo cerebro no pudo soportar tanto ridículo.

Escuin

4 agosto 2016
Flashmob 03 de agosto de 2016 20:54

Calafell.— Las pasada noche, Enrique Freira decidió pedir a su novia que se casará con él de una forma muy original. Bueno, en realidad no. A Enrique se le ocurrió (como a cientos de miles de catetos antes que él) preparar una horrible performance de actores cantando y anillo de pedida final en una terraza del puerto. Una idea que sólo podía implicar dos cosas: muerte y destrucción en el paseo marítimo, y divorcio a los tres años por cuernos con el monitor de spinning.

Una vez se iniciada la pedida de mano, los veraneantes que paseaban tranquilamente por la zona comenzaron a mostrarse nerviosos. Minutos después, la aparición del primer patinador con globos rosas cantando Il Divo desató el caos.

“Era horrible, como ver Pretty Woman comiendo cupcakes de Pequeños Ponys hechos de fondant. Por un momento deseé realmente que se tratara de un atentado”, relata un testigo.

Aterrorizada, la marabunta de gente intentó huir antes que presenciar tal acto de degradación humana, colapsando las principales salidas del paseo. Los menos afortunados quedaron atrapados, incapaces de apartar la mirada de los bailarines, el confeti, el anillo y las canciones de Pablo Alborán interpretadas por argentinos armados con ukeleles. Algunos valientes consiguieron arrancarse los ojos y sobrevivir, el resto sufrió un colapso general por vergüenza ajena.