Se inyecta malaria para aparentar que ha estado de vacaciones en un país exótico

Escuin

23 junio 2017
turista 23 de junio de 2017 12:20

Ante la incapacidad de pagarse unas vacaciones de tal calibre, Armando Pi optó por algo más drástico pero igualmente digno de fardar: la malaria.

“Ahora, cuando me ve una churri tan delgado, le cuento que pillé malaria en uno de mis viajes, ayudando a montar un hospital para niños de Ghana” - comenta Armando - “esto ya me da un plus de multiculturalidad bohemia que ni Macaco, nen. Si no fuera por las náuseas y la fiebre, follaba fijo”

El único problema es que cuando Armando dice "pillé malaria", quizás no se esté ajustando del todo a la realidad.

Harto de no poder contar aventurillas es sus cenas de hummus casero y Phô “menos auténtico que el que he probado en Tailandia, pero te ha quedado bien”, Armando, decidió atajar el asunto con un vial lleno de mosquitos y una tienda de campaña en un camping de Gavá. El encierro de tres semanas en la tienda, sudando a chorro, agobiado por el alojamiento barato y alimentándose a base de arroz basmati precocido, acabó de igualar sus condiciones a las de un tour de clase media por el sudeste asiático.

Al salir del camping, una visita a la Réserve Africaine de Sigean y un poco de Photoshop (borrando puestos de perritos, jubilados franceses y leones al borde de la muerte por tedio existencial) terminaron por rellenar los huecos de su coartada. Infectado, diarreico y famélico; pero con 1500 fotos en su última cámara digital de 50 Mpx con un objetivo del tamaño del cuello de José Mercé, daba el pego. La diferencia con cualquiera de sus compañeros mochileros era nula. ¡Conseguido!

Ya ven, Armando es un triunfador, un emprendedor español del siglo XXI que ante la crisis se levanta, inventa y consigue, al fin, colar una bola del tamaño de Perú a todos sus colegas del curro. ¡Un aplauso para este héroe nacional!