Ken Loach sigue esperando en el auditorio a que le entreguen un Goya

"Soy el invitado internacional de este año. Algo caerá. Espera un poco", se repite

Modgi

6 febrero 2017
ken loach goya 05 de febrero de 2017 20:09

Dos días después de la finalización de la 31ª edición de los Premios Goya, el director británico, Ken Loach, continúa sentado en su butaca del auditorio, solo, paciente, esperando a que alguien lo llame para recoger un premio.

“El crítico Carlos Boyero me ha dicho que mi película es la mejor del año. Y Carlos Boyero es superinfluyente aquí, ¿no?”, preguntaba Loach a Marinieves, la señora que limpiaba el auditorio.

Loach está siendo víctima de un fenómeno del cine español conocido como “El efecto Nicole Kidman”. En 2001, la actriz australiana fue nominada por su interpretación en Los Otros (2001). Kidman acudió a la gala con la intención de recoger un premio que parecía cantado. Sin embargo, el Goya a la mejor actriz se lo llevó Pilar López de Ayala.

Ken Loach desconoce que está siendo víctima de un fenómeno habitual en la Gala de los Goya conocido como “El efecto Nicole Kidman”

Desde 2001, es tradición que la Academia invite a los Goya a un gran nombre del star system internacional con el pretexto de su nominación a una de las categorías. Una vez ha conseguido atraer la atención de los medios a la gala, la estrella es ninguneada y se le entrega el premio a otra persona. Así sucedió con Viggo Mortensen, Rachel Weisz, Ryan Reynolds, Salma Hayek, Naomi Watts, Ewan McGregor, Juliette Binoche e incluso el pequeño Tom Holland, el niño de Lo imposible(2012).

"¿Hola? ¿Hay alguien? Bueno, esperaré un ratito más", murmura Loach.