La RAE ofrece un sillón a Belén Esteban

La "princesa del barrio" rechaza el cargo alegando que se siente fuera de lugar debido a que los académicos utilizan palabras raras que no entiende.

14 julio 2016
belen esteban 17 de julio de 2017 12:50

El honor viene motivado por el hecho de haber logrado lo que en España, en los últimos años, no han conseguido los mayores exponentes de nuestra literatura contemporánea: vender libros, habiendo resultado la obra que recoge sus memorias, una de las más vendidas en la actualidad.

El ofrecimiento ha levantado ampollas y sembrado discordias entre las distintas corrientes de pensamiento dentro de la Academia, habiéndose llevado a cabo la propuesta gracias a una estrecha mayoría que defiende el lenguaje como un ente que ha de mostrarse maleable y susceptible al cambio en base al uso que popularmente se hace del mismo. Entre los logros de los que podemos denominar como “democratizadores de la lengua” se encuentran la anexión al ya de por si rico léxico castellano de términos como:

“almóndiga”, “toballa”, “setiembre” y “otubre” y que trata de cumplir con la encomiable labor de inclusión social de un colectivo que por su uso venía siendo estigmatizado a razón de la incultura.

Sin embargo existen múltiples desavenencias con la decisión y las reacciones no se han hecho esperar. El académico, escritor, periodista, marino, exreportero de guerra y amante de los perros, Arturo Perez-Reverte, declaró en su momento que defendería el preciado sillón de la RAE a golpe de pluma y sable, y que se batiría a muerte en un duelo de mosquetes con todo colega suyo de opinión contraria, a fin de salvaguardar la escasa integridad moral que le queda a este país y que se halla tras los inquebrantables muros de las letras y el refugio del bienhacer literario.

Finamente la sangre no ha llegado al rio, siendo de agradecer que la exmujer del célebre y respetado matador de toros, Jesulín de Ubrique, haya rechazado el lugar que se le ofrecía alegando no entender algunas de las palabras utilizadas por los académicos, y empeñada aposentarse en el lugar de la “V”, por ser la inicial de su nombre, asiento que en estos momentos se encuentra ocupado.