Cliente de casa rural advierte que "perros muy grandes que ladran raro" no llevan correa

Escuin

23 agosto 2017
Vacas 22 de agosto de 2017 22:47

Con la llegada de las vacaciones, las visitas de los urbanitas al campo se multiplican para divertimento de los locales. Además de las clásicas risas tras la infestación por pulgas del cretino que quiso abrazar a los adorables corderitos, o la increíble sonrisa que provoca el vender carne de vaca matusalénica a precio de ternero lechal, un nuevo hobby se ha extendido entre los oriundos del campo: la lectura de críticas en TripAdvisor.

La última y más viral fue la de Jacinto P. Gálvez, barcelonés, que confundió las vacas de la lechería cercana por “perros grandes” y acudió raudo a recepción para advertir que no llevaban correa. Pero el tontela de ciudad no deja jamás de sorprender a los dueños de establecimientos rurales, como, por ejemplo, cuando muestran un afán desmesurado por colaborar en las tareas campestres:

“Genial. Idílico. Cuando el tío Humberto nos dejó ayudarle a labrar sus 14 hectáreas de secano como se ha hecho toda la vida: con dos humanos atados al yugo a pleno sol, mientras él nos guiaba desde la sombra. ¡No lo olvidaré nunca! #crossfit #rural #superauténtico”

O dárselas de Miguel de la Quadra-Salcedo mientras recorren enfundados en “prendas técnicas” Quechua los caminos recomendados por el dueño:

“Nos perdimos en la subida a los prados, con tan mala suerte que un revisor disfrazado de campesino nos pidió el billete para circular por el campo. ¡FAIL TOTAL! Por suerte se enrolló y nos permitió comprarlo allí mismo sin hacernos pagar la multa. Un poco caro el billetito (120€) pero nos comentó que sirve para tres meses. #protip #lifehack"

Desgraciadamente no todo son risas y buenas críticas, siempre existen engreídos malhumorados como Faemino R. Fenollosa, de Madrid:

“Una decepción. El sendero que nos recomendaron estaba en muy mal estado, lleno de una cosa verde y mojada, hierba o algo así la llaman. Con lo fácil que sería adoquinar el camino o algo. ¡10 kilómetros de marcha y ni un solo badulaque para pillar cervezas!”.

Ya sabéis, amigos de la capital: visitad el campo, respirad las boñigas frescas, pagad por ello y, sobre todo, dejad una bonita crítica al marchar. ¡La de risas que provocaréis!