Opinión

Todo lo que necesitas saber

Colombian Horror Story

La paz está sobrevalorada, como Pink Floyd o Pikachu

4 octubre 2016

Ayer hubo un plebiscito en Colombia. Sí, parece ser que la gente allí vota las cosas trascendentales para el futuro de su país, a diferencia de nosotros, que con votar cada 4 años ya tenemos suficiente para ir tirando.

El caso es que se votaba por nada más y nada menos que por la paz entre el gobierno de Colombia y las FARC, un conflicto que viene durando más de medio siglo y que se ha llevado 220.000 víctimas (según el gobierno colombiano), la mayor parte de ellas civiles.

Vale, pues ganó el “NO”. Es decir, el NO a la paz, a acabar con esta guerra. Más allá de las motivaciones que hayan llevado a un bajo porcentaje de colombianos (el referéndum se lo llevó el NO por muy pocos votos, donde destaca un 60% de abstención) sorprende, una vez más, el trato de la prensa al proceso y resolución de toda esta movida. Y destaca por lo fácilmente previsible que es: Uribe es Dios, las FARC son caca y Santos, el actual presidente, un tontopolla.

El NO ha sido principalmente promovido por el expresidente colombiano Álvaro Uribe, amigo de los paramilitares que se dedicaban al asesinato selectivo y las masacres. El bueno de Uribe ha caído en numerosas polémicas, como los falsos positivos. El escándalo de los falsos positivos saltó en 2008. Resulta que los militares del Ejército de Colombia asesinaban civiles y los hacían pasar por guerrilleros sólo para apuntarse el tanto, puesto que para saber quién iba ganando en el conflicto se solía acudir a las cifras de bajas de cada bando.

De esto la prensa ha preferido prescindir.

Mucha gente no sabe que son las AUC. Las Autodefensas Unidas de Colombia fue una organización paramilitar ultraderechista que iba desde el descuartizamiento de víctimas al canibalismo. Se han llegado a encontrar fosas comunes con más de un millar de cadáveres producto de sus tristemente populares masacres.

De esto la prensa también ha preferido prescindir.

Uribe protagonizó también varios controvertidos procesos donde extraditaba a miembros importantes de las AUC a Estados Unidos. Todo esto, tras un diálogo de paz. ¿Adivináis con quién? Sí. Álvaro Uribe, el del NO a la paz con las FARC.

De esto tampoco he visto ninguna editorial.

No es casualidad que las zonas más castigadas por esta guerra sean las que han votado al SI, mientras las zonas donde su efecto no llega han votado NO. Un NO promovido por un paramilitar que debería estar cumpliendo pena de cárcel de por vida.

Suerte, Colombia.

Dicen por allí