Cospedal, Dios y la cabra

Pascual Serrano

8 noviembre 2016

Hemos conocido el discurso de toma de posesión de María Dolores de Cospedal como ministra de Defensa. Discurso rodeado de banderas rojigualdas, militares, crucifijos y biblia. Un casposo viaje en el tiempo, pensarán algunos; mera simbología de guiños a nuestra historia, dirán otros. Pero Cospedal dijo en ese discurso que, precisamente las Fuerzas Armadas ostentan los pilares fundamentales de una nación. Ojo, no es ni la voluntad popular, ni el Estado de Derecho, ni siquiera la Constitución; son los militares con sus crucifijos y sus biblias. Y su cabra, perdón.

Y si alguno cree que lo mejor de España son sus médicos, sus maestros, sus cooperantes en el Tercer Mundo o sus investigadores se equivoca. Bien claro lo dejó Cospedal: “Nuestras Fuerzas Armadas son digna bandera de lo mejor de España y de todos y cada uno de los españoles”.

Pero no te preocupes aunque tú solo seas un maestro que intenta enseñar a cuarenta niños todos los días, un médico de atención primaria que atiende a seis pacientes por hora durante cada mañana en la consulta o un barrendero que se recorre y abrillanta medio pueblo todas las jornadas. Fíjate bien lo que dice la ministra: lo mejor “de todos y cada uno de los españoles” está en el ejército. No lo sabías, pero lo mejor de ti está en los cuarteles, y eso que no has entrado nunca a ninguno.

El gobierno del diálogo ( a hostias)

Cospedal está muy agradecida de ser ministra: “Y a ese honor y ese estandarte, con la ayuda de Dios, me debo a partir de hoy”. Hace bien en contar con Dios porque ella tiene enchufe, no sabemos si por haber estudiado en las monjas dominicas o por la peineta XL que gasta en las procesiones. Ha conseguido que la Iglesia le anule su primer matrimonio que duró tres años, así ya deja de estar en pecado, puede tomar la comunión y hasta volver a casarse. Por cierto, con otro divorciado que, al parecer, también tiene enchufe divino. O sea, que su primer matrimonio también fue en diferido (de mentirijillas) como el sueldo que le pagaba a Bárcenas.

Y como buen militar que ahora es, a Cospedal lo que le gusta es el vino y no la cerveza (lo dijo en el Huffington Post). Ahora se entiende que se gastara 955.000 euros en una Cumbre del Vino en 2013. Pero ese dinero no se lo bebió todo ella, fue para la empresa adjudicataria, la Fundación Lafer, cuyo presidente era el consejero de Sanidad con Esperanza Aguirre, Manuel Lamela. Y junto a él, entre los miembros del consejo asesor de esta institución se encontraban Eduardo Zaplana, Arturo Fernández, Josep Piqué y Pedro Barato, entre otros destacados políticos y empresarios de la cuerda del PP.

Claro, que luego algún dinero siempre vuelve a la casa de la derecha por los servicios prestados. Eso es lo que contó Luis Bárcenas, que recibió 200.000 euros de una sucursal de Sacyr como pago a cambio de la contrata de retirada de basuras durante 10 años en la ciudad de Toledo. Bárcenas afirma que se lo dio al gerente del PP de Castilla-La Mancha para destinarlo a la campaña electoral de María Dolores de Cospedal.

El gobierno del diálogo ( a hostias)

Y es que no hay como estar cerca de la Cospe para que te vayan bien las cosas. En los primeros tres años y medio gobernando en Castilla-La Mancha la empresa de su marido ganó 19 veces más que antes de ser presidenta. En un año, cuando su mujer se hace con el máximo poder en Castilla-La Mancha, la empresa multiplica casi por 18 sus beneficios y consigue más ganancias que en toda su historia. Una cifra de negocio de casi 2 millones de euros, unos ingresos de 985.000 euros, para una empresa con un solo empleado y 3.005 euros de capital social. Es como la multiplicación de los panes y los peces. Lo dicho, enchufe con Dios.

Claro que de algún lugar tuvo que coger Dios el dinero porque, como la energía, ni se crea ni se destruye, a alguien se lo quitan. En Castilla La Mancha, bajo su mandato, se cerraron las urgencias nocturnas en varios pueblos de la región para ahorrar dinero o se trasladaba a los enfermos de cinco en cinco en una ambulancia/furgoneta a clínicas privadas de otras autonomías, para recortar las listas de espera que aumentaron un 50% durante su gestión.

Sus recortes de personal en la sanidad provocaron que, por primera vez, el número de médicos y enfermeros por habitante llegase en Castilla La Mancha por debajo de la media nacional y de las recomendaciones europeas. Su labor fue tan meritoria que logró el premio Corazón de Piedra 2014, concedido por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales por su "insensibilidad" y su "obsesión por desmontar políticas sociales".

Y así llegamos a María Dolores de Cospedal como ministra de los ejércitos, ella y Dios. Y la cabra, perdón, con permiso de la Legión.