Y Donald hizo buena a Hillary

Pascual Serrano

1 noviembre 2016

No hay como amenazar con algo peor para convertir al malo en bueno. No, no me refiero a Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, es que la semana que viene son las elecciones en Estados Unidos y se enfrentan Donald Trump y Hillary Clinton. Ahora ya por fin, porque la mayoría tenemos la sensación de llevar un año de elecciones en Estados Unidos. Y como todos los medios se meten con el malo, nosotros vamos a hacerlo con la buena.

Para ser la candidata “buena”, además de tener a un contrincante “malo”, hay que tener un buen asesor de relaciones públicas y comunicación estratégica. Por eso Hillary eligió la firma Podesta, que también es la asesora de imagen del Gobierno de Irak y la monarquía absolutista de Arabia Saudí. El Grupo estadounidense Podesta, fundado por los hermanos John y Anthony, ha estado siempre vinculado a las campañas del Partido Demócrata.

El diario de Hillary
John Podesta preside la campaña de Hillary Clinton y Anthony ha sido un importante recaudador de fondos para los demócratas. Podesta se encarga, por ejemplo, de conseguir un trato favorable para Arabia Saudí en los medios de comunicación occidentales. Cuando el régimen saudí ejecutó a 47 personas, la firma Podesta facilitó al diario The New York Times un "comentarista” que se centró en tildar de terrorista a uno de los decapitados.

Y ahora vamos al dinero de la campaña. El 81% de las donaciones recibidas por Hillary Clinton proviene de importantes bancos de Wall Street, como Goldman Sachs, o de altos financieros, como el magnate George Soros.

Curiosamente, al contrario de las aportaciones dinerarias recibidas por Trump, de las que el 70% procede de pequeños donantes. En la actual carrera presidencial, solo el rival demócrata de Clinton, Bernie Sanders, decidió montar su campaña "sin multimillonarios" y por eso no llegó a ningún lado. En Estados Unidos un candidato debe o ser multimillonario como Trump o trabajar para los bancos multimillonarios como Clinton.

Hillay Clinton también sabe a quien sirve, basta observar su pasado. Fue miembro de la junta directiva de Walmart de 1986 y 1992. Walmart es la cadena de almacenes más grande del mundo, de capital estadounidense pero con presencia en varios países. Esta empresa se ha enfrentado a un torrente de demandas y problemas con sus trabajadores: bajos salarios, malas condiciones de trabajo, asistencia sanitaria inadecuada, y temas relacionados con sus fuertes políticas antisindicales.

El diario de Hillary
Los críticos señalan la alta tasa de rotación de Walmart como prueba de las indeseables condiciones laborales, aproximadamente el 70% de sus empleados abandonan la cadena en el primer año. Durante sus seis años en la junta directiva, Hillary Clinton permaneció en silencio mientras el mayor minorista del mundo llevó a cabo una gran campaña contra los sindicatos: "Siempre estoy orgullosa de Walmart y lo que hacemos y la forma en que lo hacemos mejor que nadie", dijo en una reunión de accionistas en 1990. Ahora Hillary Clinton prefiere distanciarse de la cadena, no quiere hablar de su presencia en la junta directiva, dice que ya no comparte sus valores y cree que los sindicatos "han sido esenciales para el éxito de nuestra nación". Sin embargo en su campaña para el Senado obtuvo de Walmart y su entorno miles de dólares de contribución para su candidatura.

Y luego están las cuentas particular de Hillary. En los dos últimos años se ha embolsado tres millones de dólares con doce conferencias que ha pronunciado. A ello hay que añadir que el matrimonio Clinton ha ganado, con libros y charlas, 239 millones entre 2007 y 2014.

Lo más patético de su popularidad es que su índice de aprobación entre la sociedad norteamericana se disparó cuando se supo la infidelidad de su marido con la becaria Mónica Lewinsky. Su apoyo alcanzó entonces alrededor del 70%, más alto que nunca.

Pero no todo es malo en Hillary, hay que reconocer que algunas veces ha sido sincera. En 2012, como secretaria de Estado, reconoció en una entrevista que Estados Unidos creó a Al Qaeda y ahora tenían un problema.