Soria y los bienpagaos

Pascual Serrano

10 septiembre 2016

Se han escandalizado los españoles porque al exministro de Industria, José Manuel Soria, implicado en los papeles de Panamá y que mintió reiteradamente al ser descubierto, le hayan buscado un puestecito en el Banco Mundial donde se embolsaría 226.000 euros libres de impuestos. Finalmente no lo ha aceptado ante el clamor de indignación levantado. Pero quizás muchos no recuerdan que no es el único caso de ministro o alto cargo del Partido Popular que tras un más que dudoso papelón ha terminado muy bien pagado por sus servicios. Los destinos podríamos clasificarlos en tres tipos: en instituciones internacionales como se intentó con Soria, en cargos políticos de la mano del Partido Popular o en grandes empresas que también saben reconocer los servicios prestados. De modo que, en la mayoría de los casos, los bienpagaos, lo son son por todos los ciudadanos, bien directamente con dinero público o con dinero de empresas que también mantenemos nosotros.

Hagamos repaso. Tenemos a Miguel Arias Cañete, que dejó de ser ministro de Agricultura para llevarlo, vía lista electoral europea, a la Comisión Europea. Como durante su etapa de ministro logró que las empresas petroleras en las que participaba como propietario (Petrolífera Ducar SL y Petrologis Canarias SL) ganaran 6,1 millones de euros, pues se fue como Comisario de Clima y Energía para seguir prestando servicios. En Bruselas será bienpagao con 20.832 euros al mes, sin contar dietas y gastos. Ni su implicación en el caso Acuamed ni la de su mujer en los papeles de Panamá han sido problema.

También encontramos a Ana Mato. La exministra de Sanidad se vio forzada a dimitir después de que el juez Ruz decidiera sentarla en el banquillo por el caso Gürtel, en noviembre de 2014. El juicio será el próximo 4 de octubre. Cuando se calmaron las aguas, el PP la reingresó en el partido para evitar que perdiera sus "derechos laborales". Poco después se supo que, pese a no haber transcurrido los dos años marcados por la ley para volver a ejercer una actividad privada tras haber ocupado un cargo público, Mato iba a dirigir un nuevo foro europeo en Bruselas. El portavoz de la delegación de los populares españoles en el Parlamento Europeo anunció mediante una escueta nota de prensa la creación de una “Universidad Europea”. La nota de prensa termina así: “A tal efecto la exministra Ana Mato ha aceptado dirigir la Universidad Europea para el próximo mes de septiembre”. Colocadita y bienpagá. Y por si no llega a fin de mes, el gobierno le autoriza a colaborar con la empresa Transport System Worldwide, una sociedad investigada por pagos al también conservador Vicente Martínez Pujalte —a través de su empresa— mientras era diputado.

No olvidemos al polémico ministro de Educación, José Ignacio Wert, cuya ley de Educación fue contestada por profesores, alumnos y padres a través de las masivas mareas verdes. Dimitido en junio de 2015, dos meses después es colocado con su esposa, Montserrat Gomendio, al frente de la embajada de la OCDE en París. Gomendio había sido fichada con anterioridad, también por la OCDE, como directora general adjunta de Educación. Carambola. Ahora viven en una residencia oficial ubicada en una de las calles más caras de la capital francesa (el alquiler de su piso, de 500 metros cuadrados, asciende a 11.000 euros al mes), con dos personas a su servicio pagadas también por el Estado y un coche oficial con chófer siempre a su disposición. Y por supuesto bienpagao, 10.000 euros al mes más gastos de representación. Otro detalle, el mantenimiento de la oficina y de los jardines del enclave al que Wert acude a trabajar asciende, además, a 775.000 euros, según el contrato del Ministerio de Exteriores.

Encontramos a una vieja amiga de Rajoy, Ana Pastor, que deja el ministerio de Fomento tras el escándalo del accidente ferroviario del Alvia con 81 muertos, para irse de presidenta del Congreso de los Diputados. Bienpagá con 192.622 euros anuales que para eso su marido, José Benito Suárez, es el fiel acompañante de Rajoy en sus caminatas de verano en la Ruta da Pedra e da Auga en Pontevedra, además de ser nombrado políticamente como presidente de la autoridad portuaria de Marín-Pontevedra.

Jorge Fernández Díaz sigue siendo ministro de Interior en funciones pero le están buscando acomodo tras el escándalo de las escuchas en su despacho. Se rumoreó el intento de enviarlo como embajador al Vaticano, un cómodo lugar bienpagao. Pero como se pasa de católico al ser miembro del Opus Dei, parece que el Papa no se fía y no le da el plácet. Literalmente, por ser más papista que el Papa. Quizás en el Vaticano tampoco se fían de embajadores que aparcan con la ayuda de ángeles de la guarda.

La lista es larga. Rita Barberá, para quien lo jueces están pidiendo al Supremo que sea imputada por blanqueo de capitales y desobediencia, está blindada y bienpagá en el Senado. Allí garantiza su aforamiento y su sueldo mensual de 4.636,29 euros sin aparecer por la Cámara.

Y si seguimos hacia atrás llegamos a Rodrigo Rato, detenido, puesto en libertad e investigado por supuestos delitos de fraude, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales. Pasó de vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía con Aznar a director gerente del Fondo Monetario Internacional y posteriormente director de Bankia, con las consecuencias de sobra conocidas. Que nadie piense que está en la cola del paro, actualmente es consejero asesor para Latinoamérica y Europa de Telefónica. Y se lleva tan bien con su empresa que la Guardia Civil considera que Telefónica ayudó a Rodrigo Rato a evadir impuestos.

A Telefónica también fue a parar otro ministro de Aznar, Eduardo Zaplana, cuyas tropelías primero como presidente de la Generalitat Valenciana y después ministro de Trabajo las detalló brillantemente Alfredo Grimaldos en su libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP. Al dejar la política, en 2008, fue nombrado adjunto al secretario general con un sueldo, ya entonces, de 500.000 y 600.000 euros anuales. Pero que muy bienpagao.

Otro bienpagao es el exministro de Exteriores de Aznar, Josep Piqué. Tras abandonar el ministerio se fue de presidente de Vueling y posteriormente a la constructora OHL. Ahí percibió 996.000 euros durante 2015 y ahora se va con una indemnización de dos millones de euros. Bienpagao y biensalío.

Y vamos a pararnos aquí porque podemos saturar el servidor de la revista El Jueves. Solo citar a los ministros del PP que se fueron bienpagaos a las empresas energéticas: Ana Palacio, Isabel Tocino, Pío Cabanillas. O a los bancos: Abel Matures, Ángel Acebes y de nuevo Isabel Tocino.

En conclusión, que los casos similares al del canario Soria son de larga data pero, al parecer, el ambiente electoral ha hecho que esta vez el ruido haya sido algo mayor.

Algún lector dirá —o pensará— que también en el PSOE podemos encontrar el mismo panorama. Efectivamente, otro día lo repasaremos, no hay mucha diferencia. Otros señalarán que esto último muestra que todos los políticos y partidos son iguales. Pues no, porque en España solo han gobernado tres partidos, de los cuáles solo quedan dos, así que quienes se acogen a eso de que todos son iguales quizás lo que pretenden es convencernos de que aceptemos lo que hay. O sea, que sigan los bienpagaos a costa nuestra.