Doctor Villegas

Los superhéroes y la homosexualidad latente

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Doctor Villegas

Los superhéroes y la homosexualidad latente

Las salas de cine han sido invadidas por una horda de übermensch neofascistas dotados de poderes delirantes. Hablo del cine de superhéroes. A menudo se atribuye el auge del género a factores como el relevo generacional en la dirección creativa, las fantasías de poder masculinas o el miedo a las arañas. Sin embargo, como psicólogo de prestigio, mi excelente dominio de los resortes de la mente es capaz de arrojar luz sobre el asunto y revelar la verdadera razón de esta fiebre superheróica:

El auge del cine de superhéroes se debe a una fuerte represión homosexual.

Los jóvenes y no tan jóvenes que acuden al teatro de los sueños (muchos de ellos vírgenes o cuasi-vírgenes) no lo hacen atraídos por la épica hercúlea de sus historias, sino por un irrefrenable deseo de ver a hombres enfundados en mallas, con sus glúteos petrificados y su escroto perfectamente embolsado en uniformes dos tallas más pequeños.

¡Por Dios, si incluso uno de estos grupúsculos homoerotizantes se hace llamar X-Men! ¡Incluso hay uno que recibe el nombre de Iron-Man! ¡El Hombre-Plancha!

¿Qué hay más gay que un hombre que hace las labores del hogar? Esto por no hablar de Batman, un forzudo enfundado en un traje de leather que gusta de atar a otros malotes para infringirles dolor con todo tipo de disparatados juguetes sexuales. ¿Y qué es la Batcueva, oscura y húmeda morada en la que se esconde, si no una sublimación de su deseo de permanecer dentro de un ano de caballero?

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