La Audiencia Nacional revisa su postura y ve indicios de delito.

El francotirador de Sánchez, acusado de terrorismo tras encontrarse cromos del Athletic de Bilbao en su casa

Escuin

Cromos_superior 8 de noviembre de 2018 21:28

La investigación sobre el orígen del lobo solitario que amenazó con matar al presidente Sánchez, detenido ayer en Terrassa, ha dado un giro de 180º tras el registro a fondo en casa del acusado por parte de la policía judicial. Tras vaciar varios cajones y despreciar objetos que para nada tienen que ver con el terrorismo, tales como 16 armas de fuego, un fusil de asalto militar Cetme y un subfusil ametrallador checoslovaco Skorpion, los inspectores dieron por fin con las pruebas definitivas para su incriminación como terrorista.

“En una mesilla de noche encontramos varios cromos de jugadores del Athletic de Bilbao y de la Real Sociedad. Una prueba clara de su relación con el mundo abertzale”, relata el subinspector encargado del caso. “Posteriormente, el registro reveló una servilleta usada con el logotipo de un bar de pintxos. ¡Justo lo que necesitábamos!”.

A partir de ese momento, la instrucción viró por completo de rumbo. Para el juez instructor, las armas “de aficionado” pasaron a ser consideradas un arsenal, los cordones de los zapatos mechas y los sobres de antiácido de la despensa, material para la fabricación de explosivos. Pese a lo flagrante del delito, los abogados defensores del francotirador son optimistas:

“Nuestro defendido intentaba matar a alguien (socialista, para más inri). No iba por ahí cantando, escribiendo tuits o manifestándose. Va a ser pan comido”.

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