Niña se baña minutos después de comer y sobrevive

"¡Milagro! ¡Milagro!", grita su madre

Edgar & Escuin

21 de junio de 2018, 06:00
niña en la playa 18 de enero de 2018 15:09

Cerdanyola Beach.— El susto y drama de sus padres cuando la veían desaparecer hacia lo hondo (bueno, dile desaparecer, dile nadar veinte metros) se tornó en asombro, admiración y gritos de «milagro, milagro » al verla regresar a la orilla sana y salva.

Justina Navagorza, de 10 años, se zambulló apenas cinco minutos después de terminar el bocadillo de chorizo del almuerzo y, contra toda intuición popular y axioma científico, no le pasó nada.

Los socorristas que acudieron a atenderla cuando volvió —no podían meterse en el agua porque habían estado picando kikos— dieron paso a médicos, biólogos y peritos de milagros del Vaticano que intentaban dilucidar cómo la niña había esquivado el célebre corte de digestión que, según toda la literatura, tendría que haberle hecho explotar los pulmones a los doce segundos.

La opinión popular se divide ahora entre los que consideran a Justina un afortunado error de la naturaleza y los que ven una intervención divina, llegando incluso a ver en Justina al nuevo mesías: «¡Entre andar sobre el agua o meterse en ella después de comer, nos parece más milagroso lo segundo!», afirmaba un testigo extasiado