El Papa se reúne con Puigdemont para saber su secreto para que la gente mantenga la fe en algo que no existe.

‘Menudo genio este hombre’ dice el Papa

Carles Ponsi

30 de enero de 2018, 06:00
Puigdepapa 30 de enero de 2018 14:55

Esta mañana las fuerzas de seguridad registraban palmo a palmo la frontera española en busca de Puigdemont. Sin embargo, el president se encontraba en el Vaticano reunido con el Papa Francisco quien le había convocado para saber su secreto para que la gente mantenga la fe en algo que no existe.

En un tono distendido, el Santo Padre y el presidente catalán charlaron durante más de media hora. El entendimiento fue mutuo y ambos expresaron los muchos puntos en común que tienen:

“Somos como dos gotas de agua. Yo soy el líder y guía de toda una masa de gente que cree con fe ciega una cosa inexistente. Él es el pastor de los católicos” dice Puigdemont.

El Papa Francisco nos cuenta: “Desde que me eligieron pontífice noté como la fe en Dios caía en picado. Ya no sirven ni las promesas de una vida eterna rodeados de querubines tocando el arpa. Pero al ver como los independentistas seguían creyendo que viven en la república prometida de Puigdemont a pesar de no haberla proclamado, no tener ningún tipo de estructuras ni estrategias y estar controlados por el 155 y encarcelados por el Tribunal Constitucional, me dije: ‘Boludo, tienes que conocer a este genio. Si les ha colado con una república a su rebaño, también servirá para colarles el reino de Dios a mis borregos’.”

Según hemos podido saber, Puigdemont ha ayudado a trazar un plan al Papa Francisco para los próximos años: “Lo primero es cambiar de nombre como hicimos con el PDeCAT. Por ejemplo, llamarse RDeCAT (Religión del Dogma Europeo Católico). Si a nosotros nos sirvió para ocultar los que metieron la mano en la caja, al Papa le serviría para ocultar a los que meten mano a los niños.”

Pocas cosas hemos podido saber más de la reunión, sin embargo ya hoy hemos podido ver los primeros cambios. Este mismo mediodía, con la plaza de San Pedro abarrotada de gente, el Santo Padre terminaba el ángelus diario diciendo ‘El Islam ens roba’.