Soraya Sáenz de Santamaría se convierte en un Ronin

"Mi amo cayó en desgracia y mi partido me repudia, ahora soy un samurái sin dueño", afirma Soraya

Texto: Modgi. Imagen: Proscojoncio

24 de julio de 2018, 10:35
Soraya Ronin 24 de julio de 2018 8:35

La ideología conservadora del PP está ligada a un profundo respeto por las tradiciones. La homofobia o la oposición al aborto son algunas de las más famosas, pero existen otras aún más ancestrales que el gran público desconoce.

El PP se rige por el código ético de los guerreros fachas o “fachuráis”.

Según las reglas de los fachuráis, los guerreros peperos cuyo amo cae en desgracia y pierden el apoyo de los barones del partido, deben practicar el suicidio ritual (“Pepekiri”) clavándose una daga de acero toledano en el estómago. Los fachuráis que infringen este código son expulsados y condenados a vagabundear fuera de la cúpula del partido, convertidos en Ronin.

"He sido deshonrada. El partido considera que carezco de honor suficiente para permitirme el acceso a la Caja B, así que tendré que hacer cosas horribles para seguir adelante, como trabajar", afirma la samurái Soraya.

Este ha sido el caso de Soraya Sáenz de Santamaría, que fue abandonada por Rajoy, a quien juró lealtad eterna, y que ahora sobrevive vagando de pueblo en pueblo, echando currículums, robando fruta en el mercado y haciendo juegos de manos con el abanico a cambio de unas pocas monedas. Sin embargo, la Ronin Soraya mantiene intacta la esperanza de reparar su honor y cuenta los días que faltan para que llegue el momento de su venganza: cortarle la cabeza con su espada a Pablo Casado y cagarse en su cuello. O pillar un carguito en una eléctrica.