Visto el éxito de los Juegos Mediterráneos, toca mirar al futuro.

Tarragona, próxima sede de Humor Amarillo

Escuin

29 de junio de 2018, 08:00
Tarracus 28 de junio de 2018 19:37

Lo que deberían ser unos simpáticos juegos entre naciones mediterráneas se está convirtiendo en un esperpento de proporciones inauditas: retrasos de un año en la fecha de inauguración, medallistas que se tienen que poner ellos mismos los trofeos, atropellos, e incluso franceses currándose beatboxes de la Marsellesa por falta de himno.

¿Son los Juegos Mediterráneos un desastre que hundirá la reputación de Tarragona? ¡Para nada! Tal ha sido la repercusión internacional de los juegos que la ciudad ha conseguido la organización de un nuevo evento: Tarragona será la próxima sede de Humor Amarillo.

“Podemos utilizar la pista de básquet que se hunde como zamburguesas, o a los árbitros de lucha puteados por no cobrar para perseguir a los concursantes en el laberinto. Además, el alcalde de Tarragona, con su incomparable flema y parsimonia, es el sustituto ideal de mítico Takeshi Kitano”, aseguran los productores de Humor Amarillo.

La noticia ha corrido como la pólvora entre la población y las plazas para participar como voluntario se han agotado en horas. Incluso Felipe VI y Quim Torra han decidido apoyar el proyecto presentándose como luchadores en la prueba de sumo “siempre y cuando mi taparrabos sea amarillo y pueda atizar un poco a Felipe”, ha exigido Torra. “Lo que sea con tal de no estar un segundo más con Leti y las niñas de El Resplandor”, ha añadido el monarca.

“Nos consuela pensar que la asistencia de público será mayor que la de los Juegos Mediterráneos: donde esté gente pegándose leñazos, que se quite el deporte”, aseguran desde la organización. “La verdad es que, visto lo visto, ya nos viene bien. Nos conformábamos con inspirar alguna peli estilo ‘Colega dónde está mi coche’ o el próximo álbum de Ibáñez, pero esto supera todas nuestras expectativas”.