Viñetas

Por

Víctor Lloret

La sentencia de Hasél: una guía práctica de la (in)justicia española

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Víctor Lloret

La sentencia de Hasél: una guía práctica de la (in)justicia española

Por

Víctor Lloret

"Este reportaje fue publicado originalmente en el periódico digital Catalunya Diari. Aunque en nuestra web no solemos dedicar espacio a piezas de tipo periodístico, consideramos que esta podría ser de interés para nuestros lectores y para cualquier persona con un mínimo de interés en la libertad de expresión. Por este motivo, hemos decidido publicarlo, contando para la traducción con su mismo autor"

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Estaba yo el otro día en el bar, recogiendo mi café para llevar, cuando Jose, el dueño del afligido local, me comentó los disturbios en Barcelona. Algo lógico, ya que soy de Barcelona y todos los disturbios son -para él- un poco míos. Pero seguidamente, y dentro de esta lógica de “como catalán lo sabes todo de Cataluña”, me preguntó el porqué del encarcelamiento de Pablo Hasél.

Contesté farfullando, porque mi conocimiento del caso se basaba en las cápsulas que llegaban a mi Twitter. Vamos, que tenía un sentimiento de indignación combinado con el “algo habrá hecho” de toda la vida.

Y así habría seguido, pero me había sentido un poco idiota ante la pregunta de Jose. Así que decidí hacer algo impensable para mi habitual vagancia mental: leerme la sentencia. Poco podía imaginar que sería el inicio de un viaje por las tuberías del Estado. Bueno, y el inicio de un artículo.

Como información de servicio, os diré que esto es tan sencillo como entrar en Google y poner “buscar sentencia”. Te lleva al buscador del Consejo General del Poder Judicial, y ahí, después de algunos intentos fallidos, encontré la que buscaba.

Bueno, la verdad es que primero pensé que me había equivocado de archivo.

En la explicación del caso, los jueces me están hablando de “el acusado Pedro Antonio” que “alega tener como profesión rapero y poeta”, y que usa el nombre artístico de “Cachas”.

Yo no soy un devoto seguidor del músico leridano, pero tengo pocas dudas de que su nombre artístico es Pablo Hasél. Wikipedia me informa de que vino al mundo con el nombre de Pablo Rivadulla. Aun así, poco después se disipan mis dudas: están hablando de Hasél.

Los jueces explican que Hasél (bueno, Cachas, para ellos) publicó diversos “comentarios denigrantes” en Twitter. Ahí, poca sorpresa. Llevo unos cuantos años en esta red social, y no se ha caracterizado nunca por ser un refugio de amor, tolerancia y armonía. Lo que me sorprende (un poco) es la metodología de la investigación.

La Audiencia me explica que, en el momento de su detención, Cachas tenía 54.000 seguidores, que eran los receptores de sus mensajes, conocidos en esta red como “tweets”(esta descripción es suya, no mía). Para bucear en su cuenta con un criterio sólido, la investigación buscó el nombre del rapero combinado con las siguientes palabras:

GRAPO, MONARQUÍA, REY, ETA, TERRORISMO, BILBO, BOMBA, Jose Ángel , POLICÍA y GUARDIA CIVIL

Mi primera sorpresa, a simple vista, supongo que fue la misma que la vuestra: ¿Quién es ese tal José Ángel, y qué tiene con/contra él Pablo Rivadulla, Pedro Antonio, Pablo Hasél, Cachas? Mirando un poco más abajo de la sentencia, me encuentro con los tweets en cuestión. Os los pongo tal cual están allí:

"El ladrón del Jose Ángel no debe dar crédito a la impunidad que tiene para burlarse de nosotr@s"

"El mafioso del Jose Ángel de fiesta con la monarquía saudí, entre quienes financian el ISIS queda todo"

Por poco informado que estés de la actualidad, parece evidente que hablan del rey. Inicialmente creí que se trataba de Juan Carlos, pero no; resulta que el tal José Ángel es Felipe. Esto lo veremos cuando nos encontremos con el bonito alias que la Audiencia le asigna al padre.

Pero, primero, quería hacer una parada técnica. Una de mis ideas preconcebidas y desinformadas era que Hasél, como rapero, se iba a la cárcel por sus letras. O sea, las letras de sus canciones. Pero en la sentencia leo que la Fiscalía, a instancias de una denuncia particular (ya hablaremos de esto), se puso a hacer búsquedas en su cuenta de Twitter.

Esto me parece destacable, porque son todos tweets viejos, que, en el momento de ser compartidos, no provocaron ninguna explosión de violencia ni el renacimiento de los GRAPO o la ETA.

Entonces, ¿qué encontraron para condenarlos? Hay una ensalada considerable, con los dos de arriba como ejemplo bastante típico de los que Hasél escribe sobre nuestra Casa Real. Pero también tiene tweets dedicados a la policía, como por ejemplo:

"Ahora van de llorones los antidisturbios cuando han golpeado y torturado siempre a miles y miles de personas, han desahuciado a porrazos, etc."

"Dicen escorias policías "velamos por tu seguridad" mientras pagados por ti te vienen a desahuciar"

Y luego están los que hablan sobre terroristas:

"2 años desde que Felisa fue exterminada por comunista, negándole el estado la asistencia médica en prisión"

"Pedro Miguel militante del PCE (r) asesinado por la policía por defender nuestros derechos"

Estos me costaron un poco de entender, al tener yo pocos datos sobre el GRAPO en mi disco duro. Pero, buscando un poco, veo que las personas a las que Hasél se refiere en estos tweets son de esta banda armada, y que el documento vuelve a ponerles pseudónimo, pese a estar los dos, por lo que veo, en otro plano existencial. Felisa en realidad se llamaba Isabel Aparicio. Pedro Miguel se llamaba Juan Martín Luna.

La verdad es que no acabo de entender qué buscan proteger con estos pseudónimos. Si tenemos en cuenta que basta con poner el tweet en Google para ver la identidad tapada, esto es un disfraz menos eficaz que ponerle un tutú a un elefante. Algunos tweets incluso consiguen generar humor involuntario, como este:

"Reyes no llamara criminal al Rey por vender armas a Arabia Saudí o vivir a todo lujo a costa de la miseria, criminaliza la huelga"

La señora o el señor que se encargan de rebautizar a los mencionados en la sentencia le ha puesto Reyes… a Ada Colau.

Los tweets, por otra parte, me descubren un poco la ideología de Hasél. Parece una persona muy obsesionada con la monarquía, pero en el listado de tweets supuestamente incriminatorios no me encuentro con ninguno que exhorte a sus followers a ocupar el Palacio de Invierno. En otra ocasión dice:

"Los amigos del reino español bombardeando hospitales mientras Estanislao se va de putas con ellos"

Parece una afirmación algo tosca, pero es poco discutible, si tenemos en cuenta que a quien tenemos detrás de este bonito pseudónimo, es a nuestro exmonarca, Juan Carlos I.

Después de la enumeración de los tuits, el narrador remarca que Pedro Miguel y Felisa (y otros) fueron condenados por terrorismo. Nos quiere dejar muy claro que terrorista es el señor o la señora que han sido condenados por terrorismo. Que si tú haces exactamente el mismo tweet que Hasél pero dedicado al General Yagüe, autor de una masacre de civiles en la plaza de toros de Badajoz en 1936, no hay apología del terrorismo porque este señor nunca fue condenado por este crimen.

Sin sentencia no hay terrorismo. O sea, que no lo serían “la dominación a través del terror” o “un seguido de actos violentos para imponer el terror”, diga lo diga que diga la RAE en sus dos primeras entradas.

A continuación, pasamos a la vertiente más artística de “Pedro Antonio”. Los jueces nos presentan la canción “Cachas… Estanislao Picón". O, mejor dicho, el vídeo, porque empiezan describiendo cómo en él salen:

“Diversas imágenes y cortes de voz del Rey emérito Estanislao, así como una imagen de la cabeza del Rey Jose Ángel, que surge del interior de la cabeza de su padre, que a su vez sale del interior de una cabeza de Cecilio”

Esta explicación aún hace más ridículo el disfraz de los nombres cambiados, porque no cuesta mucho deducir que un Picón es un Borbón, y que Cecilio es el sorprendente nombre que le han puesto a Francisco Franco.Que probablemente te habría llevado a otro tribunal por llamarlo así, incluso sin conocer a Cecilio G.

Por no hablar de lo de quitar los nombres reales por privacidad y dejar el discretísimo título de “rey” en el texto.

Antes de pasar a la revisión de la letra, nos informan que en el momento de ser inspeccionado por la justicia el vídeo en cuestión tenía 5.417 visualizaciones. En el momento de escribir este artículo tenía 788.086. Este dato os dice dos cosas: que YouTube no lo ha encontrado suficientemente ofensivo para retirarlo, y que la justicia española le ha hecho un excelente trabajo de promoción a “Pedro Antonio”.

La letra no os la pondré entera, la podéis escuchar en YouTube si ponéis “Pablo Hasél... Juan Carlos el Bobón”. Pero este fragmento sería un resumen bastante válido:

“Estanislao Picón, capo mafioso saqueando el reino español. En televisión vomitan que es útil, sí claro, pa su camello y pal dueño del puti. Estanislao Picón, tomará su palacio la revolución.”

También incluye algunas referencias a las amistades saudíes de Estanislao:

“Silencia sus negocios sucios en Arabia Saudí y por contarlos quieren condenarme a mí. Les venden armas que van al ISIS, lucha contra el yihadismo más falsa que la salida de la crisis.”

Estos elementos (tweets y canción) fueron la base de la sentencia que la Audiencia Nacional analiza en esta revisión. Una sentencia que fue, como podéis imaginar, condenatoria, y que se dictó en el año 2018. El documento dice que ha quedado demostrado que Pedro Antonio es responsable de un delito de “enaltecimiento del terrorismo”, y que tiene el agravante de reincidencia, porque en el año 2014 fue juzgado y condenado por unos hechos similares.

Vale la pena remarcar que ese caso previo fue el que sacó a Pablo Hasél de un círculo muy reducido de seguidores y lo convirtió en un personaje público seguido por miles de personas en todo el estado.

En la sentencia de 2018, la primera condena es a dos años y un día de cárcel, más una multa de 30 euros por día de condena (creo que saldría por 13.650 euros, pero debo advertiros de que soy de letras profundas). También lo inhabilitan durante seis años. Esto quiero decir que durante este tiempo no podrá recibir ayudas oficiales del estado ni trabajar en la función pública.

La segunda parte de la pena es por injurias y calumnias contra la Corona, así como por la utilización de la imagen del rey. La pena en este caso es solo monetaria, de un importe que calculo que es de unos 10.950 euros. Supongo que irán destinados a una fundación para monarcas ofendidos.

Por último, se le impuso otra multa de 13.650 euros por injuriar y calumniar a las instituciones del estado. Entiendo que esta se refiere a la policía.

Seis meses más tarde, la apelación de la sentencia consideró que la pena era correcta, excepto por el enaltecimiento del terrorismo, que quedó reducida a seis meses, con la rebaja también de la multa. Me gustaría destacar que en esta revisión debió intervenir un funcionario nostálgico, porque nos dice que impusieron al acusado “el equivalente de una multa de 500 pesetas en euros”.

Si habéis conseguido leer hasta aquí y estáis un poco decepcionados por no haber encontrado pruebas contundentes de los delitos de los que se acusa al rapero, no es porque hayáis leído mal o nos esté ocultando los tweets más sanguinarios.

En la siguiente entrega, veremos cómo la Audiencia nos quiere convencer de que no habéis leído muy bien, y que todo esto en realidad es muy delictivo, peligroso y merecedor de cárcel.

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